¿Qué nos ha enseñado el COVID-19 acerca del concepto de vivienda?

El confinamiento causado por el COVID-19 hace que durante estas semanas pasemos la mayor parte del tiempo en nuestros hogares.

 Según estudios, la mayoría de las personas solemos pasar el 80% de las horas del día en espacios interiores, este confinamiento obligatorio hace que tengamos aún más consciencia sobre cómo nos afecta el espacio donde vivimos. En función de cómo está construido puede propiciar a regenerarnos y a reforzar nuestro sistema inmunológico o por el contrario debido al gran prolongamiento, podría ocasionar efectos negativos.

Nuestra vivienda debería ser más que un habitáculo que nos ofrece cobijo y nos resguarda de las intemperies climáticas. Debe ser un espacio personal que potencie la salud y nuestro bienestar físico y psíquico.

Una vivienda saludable es aquella que no tiene efectos negativos para la salud de sus habitantes ni para el medio ambiente. Un espacio que nos aporte confort, descanso y que nos ayude a realizar la reconexión y regeneración diaria a nuestro cuerpo y mente.

En una reunión liderada por la ONU expertos en la materia analizaron cómo, en muchos lugares, cumplir con el lema #QuédateEnCasa podría resultar problemático debido a la falta de vivienda adecuada.

La directora ejecutiva de ONU-Hábitat, Maimunah Mohd Sharif;  subrayó el derecho a una vivienda adecuada es un derecho humano universalmente reconocido.

«La vivienda también es central en nuestra batalla contra el Covid-19. Sin una vivienda adecuada, el distanciamiento social y la higiene son simplemente imposibles. La vivienda adecuada es una cuestión vital, en este momento y en el futuro», señaló.

Con la nueva realidad atribuida por el COVID-19 debemos ser conscientes de la importancia del espacio de la vivienda en sus múltiples tipologías, desde la vivienda unifamiliar a las viviendas compartidas, tanto en el contexto rural como en el urbano.

En tiempos donde algunos especulan desde una perspectiva optimista y otros desde una desalentadora, acerca visión de cambio del ser humano como resultado de la pandemia, una cosa es cierta: esta puede ser una oportunidad para replantear y superar las relaciones destructivas que creamos con nosotros mismos y el planeta en el que habitamos. Podemos revertir nuestro pensar y accionar de pensar solo en nosotros mismos, y participar de un mundo interconectado con la naturaleza y el entorno que exprese un respeto apropiado hacia otras formas vivientes.

El espacio son pensamientos, emociones y sentimientos, que nos producen experiencias en todo el momento. Emociones que afectan nuestro sistema neuronal, nuestro cuerpo y nuestra alma.

Los espacios son creados en base a un ideal que proviene de los tiempos en que empezamos a habitar los árboles y las cavernas como forma de refugio a los fenómenos naturales. Incluso podemos rememorar nuestro primer hogar, ese somático útero materno, donde todos nos cobijamos durante aproximadamente 9 meses. Las actuales inquietudes deben ser abordadas en un tema del área de diseño arquitectónico de la vivienda 

En esta época del COVID-19, para muchas personas la vivienda no es un espacio de descanso, expansión y confort individual y familiar, sino más bien de una obstaculización de nuestros pensamientos y emociones. Lo cual no tendría que ser así. Podemos habitar espacios domésticos nutritivos con los mismos gastos de recursos. Reflexionar acerca de las estructuras, relaciones y desarrollos del espacio doméstico es empezar a buscar el origen e identidad de la arquitectura doméstica, con la participación primordial del ser humano en ella.

Debemos tener en cuenta las perspectivas múltiples y enriquecedoras para que la vivienda sea el producto de un pensar y sentir contemporáneo, consciente e individual del ser humano, integrado y adaptado al lugar y clima particular de cada región y no solo sean decisiones del poder inmobiliario e intereses particulares.

No hay que precisamente inventar una nueva arquitectura, sino que más bien debemos orientar y estudiar la domesticidad, formando nuevos proyectistas que tomen al ser humano como protagonistas del espacio.

Para la OMS, elevar los estándares de vivienda a nivel global es una de las claves para mejorar la salud y el bienestar de las personas.

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